Colombia activó una fuerza conjunta de aproximadamente 1,200 militares y policías para proteger oleoductos, perseguir el robo de combustible y reducir las fuentes de financiación del ELN y otras estructuras armadas.
La Fuerza de Tarea Conjunta Urano reúne capacidades del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Policía, con apoyo de la Fiscalía, inteligencia e investigación criminal. El Gobierno aseguró que la nueva unidad no se limitará a vigilar los lugares donde se extrae el combustible, sino que buscará intervenir almacenamiento, transporte, compra, comercialización y renta.
El presidente Abelardo de la Espriella afirmó que durante 2026 se han reportado más de 1.2 millones de barriles robados, valorados por el Gobierno en más de 771,000 millones de pesos colombianos. Esas cifras proceden del Ejecutivo y no fueron verificadas de forma independiente para esta publicación.
El objetivo estratégico
La Associated Press informó que una de las misiones principales será impedir que el ELN robe gasolina y diésel de un oleoducto que conecta la costa Caribe con la refinería de Barrancabermeja. Las autoridades vinculan ese combustible con la producción de cocaína, la minería ilegal y la financiación de ataques.
La activación también confirma un giro en la política de seguridad del nuevo Gobierno. De la Espriella canceló conversaciones de paz con los grupos rebeldes y está reemplazando esa vía con ofensivas militares y nuevas fuerzas conjuntas.
En contexto
Proteger el oleoducto no solo significa evitar pérdidas para una empresa. El robo de combustible sostiene economías criminales, contamina territorios y expone a comunidades enteras a violencia y derrames. La efectividad de Urano dependerá de resultados verificables y de que cada operación respete la ley y proteja a la población civil.
Fuentes: Presidencia de Colombia, 5 de octubre de 2026; y Associated Press, 5 de octubre de 2026.

