La economía mundial evitó la recesión que muchos temían cuando Estados Unidos e Israel comenzaron la guerra con Irán hace seis meses, pero los costos del conflicto siguen llegando a los hogares mediante vuelos más caros, presión sobre los alimentos y combustible todavía por encima de sus niveles previos.
Un balance publicado este domingo por The Associated Press señala que el precio del crudo Brent, aunque ha retrocedido desde su máximo cercano a $120 por barril, continúa aproximadamente 20% por encima del nivel anterior a la guerra. La reducción del tránsito por el estrecho de Ormuz elevó el costo del transporte de energía y afectó rutas comerciales decisivas.
Volar y mover mercancías cuesta más
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo proyecta que el combustible para aviones costará en promedio 70% más que en 2025. Las aerolíneas han respondido con tarifas más altas, cargos por combustible, menos vuelos y planes de expansión más cautelosos.
Ese efecto importa directamente a Puerto Rico y a las comunidades hispanas que mantienen vínculos familiares, laborales y comerciales entre la Isla, Estados Unidos y América Latina. Un aumento prolongado en la energía también encarece el transporte marítimo y terrestre de mercancías.
La bolsa se recuperó, pero la comida sigue bajo presión
Los principales índices de Wall Street rebotaron con fuerza desde sus mínimos de marzo. AP informó que el Dow avanzó cerca de 19%, el S&P 500 casi 22% y el Nasdaq 27% desde aquel punto. El entusiasmo por la inteligencia artificial ayudó a compensar parte del daño económico de la guerra.
La recuperación financiera no significa que el impacto haya desaparecido para las familias. El índice de precios de fertilizantes del Banco Mundial llegó a estar 44% por encima de su nivel previo al conflicto. Menos fertilizante puede reducir cosechas futuras y elevar el precio de alimentos básicos. El Programa Mundial de Alimentos también ha advertido que los mayores costos de energía y transporte dificultan la ayuda humanitaria.
En contexto
La ausencia de una recesión mundial es una señal de resistencia, no una razón para ignorar la factura que aún se acumula. Para Puerto Rico, que importa gran parte de lo que consume y depende del transporte aéreo y marítimo, vigilar Ormuz, el petróleo y los fertilizantes es también vigilar el presupuesto familiar. La prudencia exige distinguir entre el buen desempeño de los mercados y la realidad diaria de quienes pagan más por moverse y alimentarse.
Fuente principal: The Associated Press, 30 de agosto de 2026. Fotografía de archivo: U.S. Navy / MC3 Jonathan Sunderman, dominio público.

