Las escuelas cristianas de Jerusalén reanudaron las clases tras suspender su actividad el 1 de septiembre para reclamar la renovación de permisos de entrada de docentes y empleados palestinos. El regreso resolvió la interrupción inmediata, pero no aseguró la presencia del personal durante todo el curso.
Según Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), más de 70 trabajadores habían quedado afectados por el problema de permisos y las instituciones atienden a más de 8,500 alumnos. Parte del personal reside en Cisjordania y necesita autorización israelí para trasladarse a Jerusalén.
ACN informó el 2 de septiembre que algunas renovaciones eran por una semana, un mes o hasta finales de año. Religion News Service también confirmó la vuelta a las aulas y recogió la preocupación de los responsables escolares: una autorización hasta diciembre no equivale a un permiso para todo el año académico.
Estas escuelas reciben a estudiantes cristianos y musulmanes. Por eso, la dificultad no afecta únicamente a una comunidad religiosa: compromete la continuidad educativa de familias que dependen de esos centros.
El punto pendiente es la estabilidad del acceso del personal. Que las aulas hayan reabierto es un avance; el seguimiento estará en si las renovaciones permiten completar el curso sin nuevas interrupciones. Para las familias y comunidades cristianas que siguen Tierra Santa desde Puerto Rico, esa diferencia explica por qué el regreso no cierra la noticia.
Fuentes: ACN, 2 de septiembre; Religion News Service, 2 de septiembre.
Imagen: Escuela St. George, Jerusalén. Fotografía de archivo de 2008: User:Neta and me / Wikimedia Commons, dominio público. Recorte y composición: En Contexto Media. No representa la protesta de septiembre de 2026. Fuente de la imagen.

